Videntes de verdad: una cuestión de nacimiento

Cuando alguien requiere los servicios de una persona para aclarar determinadas dudas o para pedir consejo, tiene que saber que la mayoría de las personas no son videntes de verdad, sino tarotistas en el mejor de los casos o, en muchas ocasiones, desaprensivos que sólo tratan de engañarnos y jugar con nuestros sentimientos.

Una persona que engaña y juega a otra con algo tan íntimo como los sentimientos, la confianza y su bienestar es alguien deleznable y mezquieno, un acto de seres sin conciencia y sin dignidad. Son personas, en definitiva, que merecieran estar, en muchos casos, por el daño que puede provocar, en la cárcel.

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Videntes de nacimiento y Tarotistas

Quien necesite saber o preguntar distintas cuestiones sobre su pasado, presente o futuro, ha de saber que no es lo mismo recurrir a un tarotista que pedir consejo y depositar nuestra confianza en videntes de verdad.

Los tarotistas son personas que  leen e interpretan las cartas gracias al esfuerzo y el estudio de los arcanos. También puede ser un factor positivo la experiencia. En principio cualquiera puede ser tarotista; para ello bastará con interesarnos por el fascinante mundo del Tarot y desarrollar una serie de destrezas aprendidas.

De hecho, suele ocurrir que, si nos fijamos en la manera de actuar de estos tarotistas, en la mayoría de los casos comienzan la sesión haciéndonos preguntas de manera soterrada e indirecta para sacarnos información. De esta manera se obtienen datos de nuestra situación para decirnos determinados factores y hechos que podemos tomar por adivinación. Los videntes de verdad y de nacimiento jamás procederán así.

La videncia de verdad, esencialmente no puede aprenderse. En esencia es un “don”, el desarrollo de una sensibilidad y una cualidad innata en el ser que, desde su más tierna infancia, presenta y desarrollará durante toda su vida. Dicho “don” es un legado de distintas generaciones.

También es cierto que, muchas de estas personas con este “don” no lo desarrollan por las coacciones o por las represiones que sufren en su infancia y con la obsesión de sus progenitores en que lo oculte, para no ser distinto a los demás niños.

Existen incluso estudios donde se concluye que muchos videntes son personas que han sufrido algún trastorno emocional en su infancia. De hecho videntes tan fascinantes como Baba Vanga, Helena Blavatsky o Gordon Michael Scallion, forman parte de los grandes videntes que ha dado la historia y todos ellos han sufrido algún trauma, o han estado al borde de la muerte  en su infancia.

En determinados casos es posible que una situación dramática, afirmaba el estudio anteriormente citado, suscite un mayor desarrollo del campo cerebral derecho, que es la parte más intuitiva de nuestra mente. Por otra parte, se podría decir que no siempre es así ya que, en nuestro grupo de videntes, todos presentan el “don” y ninguno ha sufrido ningún hecho dramático en su infancia, todos ellos son herederos por parte de sus ancestros de esta fascinante y misteriosa capacidad. Adéntrate ahora en el tarot económico más seguro de la red.

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Fuentes de la Videncia Verdadera: Videntes de Verdad

Podremos concluir, entonces, que la videncia verdadera tiene dos fuentes, o dos orígenes bien distintos:

  • Por un lado, puede proceder de una herencia genética transmitida de padres a hijos o de abuelos a hijos.
  • Por el otro, haciéndonos caso del estudio científico, determinados factores biográficos dramáticos o dolorosos, muchas veces vinculados con la proximidad de la muerte, puede despertar “determinadas partes del cerebro” que por regla general el resto de los mortales no utilizamos

En realidad es un misterio, solo sabemos que determinadas personas tienen esa habilidad desarrollada y que, al menos en nuestro equipo de videntes, dedican todo su esfuerzo y todo su interés en ayudar y poner a disposición de quien requiere de sus servicios su “don” y toda su experiencia.

Porque el vidente no se hace, el verdadero vidente, nace.