Características de una buena vidente de verdad

Es muy difícil definir de una manera sistemática qué características definen a una buena vidente de verdad. En principio, podríamos hablar de que hay tantas videntes como personas que han nacido con el “don” de la videncia y han dedicado toda una vida a desarrollarlo y “dominarlo”. En este artículo trataremos de definir qué hace de una vidente una buena vidente.

La videncia natural es, en esencia, un “don”, una “capacidad” que muy pocas personas desarrollan. Es una cuestión heredada, en la mayoría de los casos y, muy a menudo, es, sobre todo en los primeros años, una dura prueba para este tipo de personas que pueden llegar a padecer autenticas crisis nerviosas o de ansiedad hasta que aprenden a dominar dichas percepciones, por no hablar de los antiguos prejuicios que tenía la sociedad contra este tipo de “personas especiales”.

buena vidente de verdad

Por lo tanto, hablar de una vidente natural, de una buena vidente de verdad, es hablar también de una persona que sabe valorar la excepcional capacidad adivinatoria y perceptiva con la que ha nacido. Son personas, que más allá de una seriedad y un elevadísimo porcentaje de “aciertos”, además, se deben a las personas que requieren sus servicios, sus conocimientos o sus poderes.

Videntes naturales que ayudan: una buena vidente de verdad

Es una antiquísima ley no escrita, desde la noche de los tiempos, desde las primeras videntes naturales y videntes buenas de verdad, se debía ayudar a otras personas. Es evidente que existe un pequeño número de personas que han dedicado su poder adivinatorio a lucrarse o incluso se han dedicado a las artes oscuras, vinculadas con hechos peligrosos y bastante serios. Este tipo de personas en este punto no nos interesan. Solo aclarar una cosa al respecto: deberemos huir, siempre, de este tipo de personas y tener claro que nuestra necesidad es de una vidente natural dedicada a ayudar a los demás.

Por otra parte, una buena vidente natural, una vidente que sea de verdad, debe ser capaz de iluminarnos, de dotarnos de una fuerza y una energía interior. Con su palabra guiará nuestra conciencia y nuestra mente. Con sus consejos  renovará nuestra energía y con su poder y sus consejos debe ser capaz de iluminar cualquier parte de nuestro futuro.

Por otra parte, es recomendable realizar preguntas concretas a este tipo de videntes, al igual que en el tarot, ya que a través de una pregunta concreta o una preocupación clara y definida, la vidente tiene una mayor capacidad de análisis y de conocimiento sobre el tema. En consultas generales, es tal el aporte de energía y percepción recibidas por la vidente natural que, en muchas ocasiones, los consejos o lo que dicha vidente natural nos comunica puede ser interpretado por nosotros como algo superficial. Es aconsejable, repito, siempre tener una pregunta clara y concreta y no mezclar varios temas o varias preguntas en una misma sesión. En casos particulares se recomienda realizar una llamada y dejar unos días  de margen para realizar la siguiente. Si es muy recomendable llamar de manera periódica, ello nos aportara una continuación de información muy valiosa en nuestra trayectoria vital.

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Videntes verdaderas y videntes de verdad

En realidad, hablar de unos rasgos definidos y claros de una vidente natural o buena vidente de verdad resultará a estas alturas poco útil. Como decíamos al comienzo, cada vidente natural, cada vidente verdadera tiene un método único, propio y personal en la manera de sentir, de intuir, de expresarse, de comunicar o incluso de iluminar. Las directrices básicas, son, como hemos visto un tanto generales y ambiguas. El hecho de esencial será lo que esa persona sea capaz de transmitirnos y de hacernos sentir, de cómo nos ilumina y de qué manera nos puede ayudar en sus vaticinios. Cada vidente es un mundo, una manera distinta de ver, sentir y entender la vida y la empatía, es cuestión de dar con la vidente apropiada para que podamos, por fin, solucionar las dudas que podemos tener con respecto a nuestro futuro.